Mujeres Ilustres. Las Sin Sombrero

Itinerancia Fuenlabrada (Madrid)

Itinerancia Fuenlabrada (Madrid)

Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Fuenlabrada

Del 4 al 29 de marzo de 2019

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«En caso de llevar sombrero, llevaría un globo atadito a la muñeca con el sombrero puesto, y así cuando me encontrara con alguien conocido, le quitaría el globo al sombrero para saludar
Maruja Mallo.

El término “las sin sombrero” hace referencia al grupo de mujeres contemporáneas de la Generación del 27. Sus miembros masculinos son ampliamente conocidos. Sin embargo, en este amplio grupo de artistas y personajes de la cultura española no aparecen figuras femeninas. Da la impresión de que no había mujeres que tuvieran profesiones referidas a la cultura. Recuperando la memoria histórica de la cultura española podemos rastrear fácilmente un gran grupo de mujeres que, poseyendo las mismas cualidades que sus compañeros, estas pensadoras, escritoras, dramaturgas, poetas, artistas, etc., han sido, sin embrago, omitidas a lo largo de la historia del s. XX. No aparecen en las antologías ni en los libros de arte y, por tanto, quedan destinadas al olvido. Vivieron los mismos años, tuvieron idénticas inquietudes, la misma formación intelectual y el mismo espíritu que sus compañeros, compartían ideas y filosofía de vida, así como amistad y trabajo con ellos.

Esta libertad, esta posibilidad de estudiar, fue posible gracias a la dirección de María de  Maeztu de la Residencia de Señoritas, ubicada en la calle Fortuny de Madrid y que comenzó su andadura gracias a un convenio de colaboración con el norteamericano Institute for Girls in Spain, cuya sede sigue siendo colindante. Pese a las  dificultades se consiguió que algunas mujeres salieran de sus casas para estudiar en otra ciudad. Suponía una novedad en España que las mujeres pudieran estudiar, pensar crear
y producir cultura de forma independiente. España, muy castigada por grandes conflictos entre los pensamientos reformista y conservadores, se abría a una nueva situación.

En la época, no ir cubiertos con sombrero era señal de poca distinción, incluso de mal gusto, sobre todo en las mujeres. Así que decidieron despojarse de una prenda tan  anacrónica, ese corsé intelectual que las relegaba al papel de esposas y madres sumisas.

Ellas salieron no solo de sus casas, sino que se atrevieron a quitarse el sombrero.